Macron tiene mayoría absoluta en el Parlamento francés

Logró hoy 350 bancas de 577, en una elección que además estuvo marcada por una abstención histórica de más del 56%.
domingo, 18 de junio de 2017 · 21:51

PARÍS- El partido Republicanos en Marcha, del presidente francés, Emmanuel Macron, logró hoy una mayoría absoluta en la nueva Asamblea Nacional, con 350 bancas de un total de 577, en una jornada que además estuvo marcada por una abstención histórica de más del 56%.

Así lo revelaron las proyecciones de Elabe para Bfm-Tv a las 23.30 hora local.

Pese al abstencionismo de la segunda vuelta de las elecciones legislativas, los franceses dejaron con vida a otros partidos, como los republicanos que quedaron en pie con más de 136 diputados.

Los socialistas están diezmados pero no desaparecen como se temía. En el nuevo hemiciclo tendrán 46 representantes, pero el secretario Jean-Christophe Cambadelis no esperó ni siquiera las primeras proyecciones y presentó su renuncia.

Marine Le Pen –pese a que el Frente Nacional no conquistó tampoco los 15 diputados necesarios para formar un grupo parlamentario– logró acertar donde por dos veces falló, al entrar al Parlamento junto a su compañero Louis Aliot.

Queda fuera su adversario interno, el vicepresidente Florian Philippot, aunque entran ocho representantes del partido. La tarea de formar un grupo fue lograda en cambio por los radicales de izquierda de Jean-Luc Melenchon, que tendrán 26 bancas.

"Los franceses entraron hoy en una huelga general cívica", comentó Melenchon, hablando de mayoría "sin legitimidad" y llegando a augurar un "referendo para saber si los franceses quieren ser gobernados por esta mayoría".

En realidad, los analistas de esta semana entre los dos turnos habían esperado una reacción de los partidos tradicionales, a fin de garantizar a la mayoría de gobierno una oposición creíble y no reducida a pocas decenas de diputados.

Inclusive, desde las filas de ¡En Marcha! se espera una victoria amplia (la mayoría absoluta salta a 286) pero no abrumadora, para evitar así el flamante movimiento, que presenta un ejército de debutantes en la Asamblea Nacional, de tener entre sus propias bancas demasiados políticos privados de experiencia.

La desesperación de los que han probado la clara derrota el domingo pasado y la suficiencia de una parte de quienes pensaban que ya habían aplastado han contribuido –junto con la separación de la política y el día soleado, con playas llenas de gente– a confirmar el ejército de los abstencionistas como el primer partido en Francia.

Como resaltó inmediatamente –al mejor estilo Macron– el portavoz del gobierno y ministro de las relaciones con el Parlamento, Christophe Castaner, "hoy no es un verdadero triunfo. La verdadera victoria será dentro de cinco años, cuando las cosas hayan cambiado verdaderamente en Francia".

El primer ministro, Edouard Philippe, resaltó que "los franceses prefirieron la esperanza a la bronca".

A la derecha, los Republicanos mantuvieron las bancas y no es un resultado para subestimar, visto que el partido estaba destruido por la imagen desde el caso del candidato al Eliseo François Fillon y en su interna por las "incursiones" de Macron, que llevaron a la conducción del gobierno al propio Philippe y a dos ministerios claves entre los importantes dirigentes de la derecha, Bruno Le Maire y Gerard Darmanin.

El resultado de hoy es el peor en la historia neogollista, pero el líder temporal –en espera del Congreso– François Baroin proclamó que los Republicanos son "la primera fuerza de oposición".

Combativo y orgulloso de anunciar la formación del grupo parlamentario Francia Insumisa, Melenchon se autoproclamó "oposición social en el Parlamento".

Hubo tonos incluso triunfalistas para Marine Le Pen, quien personalmente obtuvo una victoria, pero que no va más allá de los ocho diputados, ni siquiera la mitad de lo que había anunciado como objetivo para la formación de un grupo parlamentario.

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