Bomberos de alma: adolescentes lujaninos quieren salvar vidas

Estos chicos se capacitan todas las semanas para lograr ser parte del Cuartel Central de Voluntarios de Luján.

Por Redacción MendoVoz
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¿Quién no fantaseó con salvar el mundo cuando era niño? Si bien para la mayoría ese gran sueño quedó frustrado por diversos motivos; para el resto ninguna excusa fue lo suficientemente buena para dejar de lado esa idea, ni siquiera por el hecho de ser un adolescente.

Ellos son el Grupo 2, de la división de Cadetes, de los Bomberos Voluntarios de Luján de Cuyo, que cuenta con alrededor de 30 chicos, de entre 15 a 17 años, quienes se reúnen todos los sábados en Sáenz Peña al 1900, para adquirir los conocimientos teóricos y prácticos que debe saber todo bombero que desee salvar una o varias vidas.

La mayoría de estos jóvenes arrancaron su capacitación a los 12 años, edad con la que está permitido ingresar al Grupo 1, de Cadetes. Una vez cumplido los 15 años y aprobados los exámenes teóricos y prácticos, pueden avanzar al Grupo 2.

Allí, el trabajo no es nada fácil, los adolescentes deben aprender a rescatar personas y animales, manejar a la perfección maniobras de primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP), empaquetar personas lesionadas, curar heridas y quemaduras, entre otras cosas. Lo que para muchos debe resultar todo un esfuerzo, para ellos es su tiempo de diversión y aprendizaje para llegar a la gran meta: ser un buen bombero.

Entre risas y festejos por los 50 años cumplidos del Cuartel, uno de los más importantes de la provincia, los adolescentes contaron a MendoVoz cómo comenzó su pasión.

“Arranqué cuando tenía 12 años en el Grupo 1. Mi papá es parte del Cuartel Central y mi hermano está capacitándose en Aspirantes (etapa previa para formar parte del plantel superior), asique desde chiquita supe todo lo que hacen los bomberos para ayudar a los demás. Eso me motivó muchísimo para elegir esta profesión y capacitarme para salvar vidas”, detalló Ayelén Tiritela (16).

Entre las historias de cómo habían decidido elegir ser bomberos desde tan chicos, se destaca la de Ana Paula Masip (16), quien relató que “es algo que te nace desde lo más profundo de tu cuerpo, no sé, es como una energía que te invade y que cuando escuchas la sirena sólo pensas en salir corriendo a ayudar a alguien, sin importar si lo conoces o no. Es algo inexplicable, hermoso”.

Los chicos reciben capacitaciones teóricas y prácticas todos los sábados, por la tarde. Sus únicas vacaciones obligatorias son las de verano, ya que durante el receso invernal los adolescentes cuentan con la alternativa de asistir o no a clases.

“Nos podemos tomar los fines de semanas de las vacaciones de invierno, si así lo deseamos, pero no lo hacemos porque preferimos seguir aprendiendo. Es decir, la pasamos mejor ahí, compartiendo y aprendiendo, que estar tirados en un sillón”, continuó Ana Paula, quien contó con el apoyo de sus compañeros.

Los chicos también explicaron cómo viven esta experiencia y cuál es la respuesta de sus amigos.

“Hay chicos que nos dicen que ‘cómo podemos pasarnos toda la siesta y la tarde aprendiendo en el Cuartel’. Pero la verdad es que a nosotros no nos importa para nada eso. Preferimos hasta llegar más temprano para darle una mano al profesor del Grupo 1, que tiene a cargo a los más chiquitos, porque es nuestra pasión. Nosotros realmente queremos ayudar a la sociedad”, señaló Mauro de Blas (15).

Los adolescentes celebraron junto a las divisiones de Cadetes Grupo 1, Aspirantes y Cuartel Central, los 50 años de los Bomberos Voluntarios de Luján de Cuyo, con la participación especial de uno de sus fundadores y actual presidente de la Comisión de los Bomberos, Ulises Vitale (82), quien no dejó pasar la oportunidad para destacar que “nunca” pensó que la idea surgida aquel 5 de agosto de 1968, día en que se inauguró la institución, ”llegarían tan lejos. Aunque, es un resultado anunciado cuando vez todo el esfuerzo que se hace”.


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