La guerra en Yemen, un conflicto internacional que pocos quieren aceptar

El movimiento rebelde hutí nació con el objetivo de proteger las tradiciones religiosas y culturales de la minoría chiita Zaydi.
lunes, 16 de septiembre de 2019 · 19:20

El ataque de la milicia hutí que paralizó la mitad de la producción de la mayor empresa petrolera de Arabia Saudita y hace temer un alza importante del precio del crudo en todo el mundo, desnudó una realidad que pocos quieren aceptar: la guerra en Yemen hace tiempo que se convirtió en un conflicto internacional.

El movimiento rebelde hutí nació en los años 90 con el objetivo de proteger las tradiciones religiosas y culturales de la minoría chiita Zaydi que vive en el norte de Yemen y que enfrentaba las influencias del islamismo ultraconservador dominante del otro lado de la frontera, en la poderosa monarquía de Arabia Saudita.

Con la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003, los hutíes se radicalizaron y comenzaron a confrontar militarmente con el entonces gobierno nacional de Ali Abdullah Saleh y, más esporádicamente, con su aliado regional Arabia Saudita.

Pero fueron las protestas antigubernamentales de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, las que les permitieron ampliar su apoyo popular y comenzar a expandir su control territorial desde el norte hacia el centro del país.

En septiembre de 2014, y tras una alianza con su antiguo enemigo, el derrocado presidente Saleh, los hutís lograron tomar la capital, Sanaá, y expulsaron al presidente y nuevo aliado de los sauditas, Abdo Rabu Mansur al Hadi, quien se exilió en Riad.

Esa victoria cristalizó, en primer lugar, el apoyo militar de la principal potencia chiita de la región, Irán, una alianza que venía denunciando Arabia Saudita. En segundo lugar, fue el detonante para que la poderosa monarquía vecina se pusiera al frente de la guerra contra los hutíes.

En marzo de 2015, Arabia Saudita lanzó una campaña de bombardeos aéreos contra Yemen y, más tarde, bloqueó completamente el país, con el apoyo de una coalición de países árabes y con el visto bueno de sus socios y proveedores de armas occidentales, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, principalmente.

Hace unas semanas, un grupo de investigadores de la ONU concluyeron que Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Irán "podrían ser cómplices de crímenes de guerra en Yemen porque proveen armas a varios actores involucrados en el conflicto".

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