Especialistas advierten sobre la vulnerabilidad de la boleta electrónica

Consideran que la Boleta Única Electrónica (BUE) es un "blanco fácil para ataques cibernéticos", además de ser "imposible de auditar".
sábado, 15 de abril de 2023 · 18:00

Especialistas en seguridad informática volvieron a alertar sobre la vulnerabilidad de la Boleta Única Electrónica (BUE), a la que consideran un "blanco fácil para ataques cibernéticos", un mecanismo permeable a manipulaciones, "imposible de auditar" y, en consecuencia, un potencial riesgo para el pacto de confianza entre la ciudadanía y el sistema electoral.

 En el mundo, sólo un puñado de países implementó este tipo de tecnología en los últimos 40 años y por el contrario, la mayoría de las democracias más avanzadas, como Alemania, Inglaterra y Países Bajos, desandaron ese camino de la Boleta Única Electrónica y regresaron a las fórmula de boleta impresa.

"No hay manera de elaborar en meses un mecanismo de control riguroso y diversificado para auditar la boleta electrónica", afirmó a Télam la académica Beatriz Busaniche, referente de la Fundación Vía Libre, dedicada a la defensa de los derechos civiles y políticos en ámbitos mediados por tecnologías digitales.

Además definió como una "mentira descarada" decir que las máquinas que se utilizarán en los comicios son sólo "impresoras y no verdaderas computadoras".

Con una mirada similar, el doctor en informática y especialista en seguridad de software y hardware Alfredo Ortega planteó que "se necesitan años de desarrollo y testeo" para la implementación de un sistema "del tamaño y la complejidad que tiene un voto electrónico" y advirtió que, aunque se pusiera en marcha "con todos los estándares de seguridad existentes, tampoco podría ser auditado o siquiera comprendido por la población".

Actualmente sólo Brasil, Venezuela e India utilizan el voto electrónico a escala nacional

Desde el 2016 -cuando el Gobierno de Mauricio Macri impulsó en el Congreso Nacional una reforma política para avanzar hacia el voto electrónico- hasta la actualidad no hubo avances en materia de ciberseguridad que garanticen al cien por ciento la erradicación de los riesgos en el uso de los sistemas electorales electrónicos, ni en la Argentina, ni en el resto del mundo.

Ese año, ante un plenario de comisiones de Diputados, Ortega había advertido que el voto electrónico "es imposible de auditar" y que tampoco se puede garantizar que su uso esté "libre de vulnerabilidades". Como ejemplo, dijo que "la propia boleta electrónica tiene una computadora adentro, con un código que nadie sabe quién lo escribió ni quién lo fabricó".

Actualmente sólo Brasil, Venezuela e India utilizan el voto electrónico a escala nacional. "Ni siquiera en Estados Unidos se emplea masivamente ese método de votación. En la Argentina no estamos ni cerca de que sea, desde el punto de vista técnico, algo aceptable o razonable de aplicar", declaró el investigador Iván Arce, quien fue parte en el 2017 del equipo del Conicet que elaboró un informe sobre voto electrónico a pedido del Ministerio del Interior de Cambiemos.

Los especialistas consideran que la Argentina no está preparada para el voto electrónico

El sistema electoral electrónico "debe ser abordado con metodologías y técnicas específicas diferentes de las utilizadas tradicionalmente por la industria" y debe ser "interdisciplinario", concluyó ese análisis del 2017 realizado por especialistas en informática, quienes remarcaron la "imposibilidad" de que la BUE cumpla en forma simultánea con los atributos clave del voto: "el secreto, la auditabilidad y la integridad"

"Desde entonces nadie hizo ningún esfuerzo por mejorar las capacidades necesarias para encarar seriamente ese sistema en el largo plazo, muchísimo menos para minimizar el riesgo en 50 días. Es algo completamente descabellado pensar que en menos de dos meses se pueden generar las garantías necesarias para alcanzar un mínimo control de riesgos. Imposible", enfatizó Arce.

Con el voto tradicional (boleta papel) sólo se necesita "saber leer, escribir y tener conocimientos básicos de matemática para ser autoridad de mesa", a diferencia de lo que ocurre con el uso del voto electrónico. En ese caso, los auxiliares electorales deberían tener "conocimientos muy avanzados en el funcionamiento de computadoras o en programación", opinó Arce.

Incluso, aportó Ortega, "en países donde la tecnología es madura, como en Estados Unidos, (las elecciones electrónicas) fueron la causa de graves disturbios, como el asalto al Capitolio en el 2021, producto de que un sector de la población no confió en el resultado que consagró a Joe Biden ganador" sobre Donald Trump.

Una situación de similar gravedad institucional ocurrió tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil con el intento de simpatizantes de Jair Bolsonaro de instalar la idea de que se había cometido fraude, algo que, para Busaniche, es una "práctica habitual de los sectores de derecha de todo el mundo, ávidos en hacer denuncias sin un piso de fundamentos".

A todo esto se suma el riesgo de que los comicios estén expuestos a ataques cibernéticos, algo en lo que coincidieron todos los especialistas consultados y que, de hecho, ya ocurrió en las elecciones porteñas del 2015, cuando Rodríguez Larreta se impuso por pocos votos a su entonces adversario Martín Lousteau, hoy su aliado radical y otra vez aspirante -dentro de las filas larretistas- a la jefatura de Gobierno capitalina.