Informe vitivinícola: se fue la fiesta, quedan los problemas

Informe vitivinícola: se fue la fiesta, quedan los problemas
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Por Marcelo López

Especial para MendoVoz

Se apagaron las cajas lumínicas, la política y la Vendimia que encandila pasó con más penas que gloria, y queda la vendimia verdadera, la de los viticultores, las bodegas y la industria en uno de sus peores momentos. En resumidas cuentas, llegó la hora de la verdad.

Esta semana se comenzará a ver si las promesas que surgieron en las mesas de negociación, que hemos contado detalladamente en esta columna, se cumplirán o serán palabras que se las llevará la cosecha.

Por lo pronto, desde el martes vuelven a aparecer las denuncias de productores sobre la actitud de las bodegas de comprar mucho menos uva, o incluso no comprar, respecto al pasado año. El miércoles en uno de los tantos cafés vitivinícolas un productor de Tupungato contaba amargamente cómo una bodega de capitales chilenos cuando los llamó para coordinar el día de cosecha le dijeron que no le iba a recibir la uva. Son 4.000 quintales que les quedan en las plantas.

La realidad más allá de las promesas realizadas para calmar los ánimos político-institucionales de la Vendimia es lo que pasa en los callejones de cosecha. El Gobierno sigue adelante con su operativo de compra de uvas para mosto a $5 de contado y $5,50 a 30, 60 y 90 días y, tal como anticipamos aquí, el convite se extendió a los trasladistas que son los que se quedarán con la parte del león de este operativo como pasó cada vez que se implementó este mecanismo.

Cualquiera que siga de cerca las estadísticas semanales del INV podría darse cuenta que las promesas de compra de uva en cantidades iguales o del 80% de lo elaborado el año pasado, eran flor de un día. De las 1.208 bodegas y establecimientos elaboradores inscriptos en todo el país, solo el 50% (638) están recibiendo uva en la semana 15 de cosecha. Si tomamos solo la foto de Mendoza la situación es similar: de los 875 inscriptos, 438 están elaborando.

Si lo llevamos a kilos de uva, esta misma semana de 2018 habían ingresado 210 mil kilos y en 2019 han recibido 179.500. Los datos duros matan cualquier relato o especulación.

Pero si la situación productiva es muy complicada, el proceso de negociaciones prevendimiales y los actos institucionales de la fiesta también dejaron mucha tela para cortar y un clima tenso que huele feo.

En los corrillos dicen que el duro discurso del Gobernador tuvo destinatarios concretos, y dentro de los espacios de la industria ven en breve cambios en las composiciones de las mesas de conducción y la aceleración de cambios y quiebres que ya alguna vez comentamos en esta columna.

Pero no solo quedaron coletazos vendimiales. El miércoles una nota publicada por los colegas del Diario Los Andes sobre el stand del vino argentino en ExpoAgro -la muestra agropecuaria organizada por una sociedad cuyos accionistas mayoritarios son los diarios Clarín y La Nación- armó flor de revuelo. El primer cuestionamiento escuchado fuertemente reclamaba que las autoridades nacionales de la Secretaría de Agroindustria solo habían invitado a Bodegas de Argentina y no a todo el arco de la cadena vitivinícola. Algunos lo ponen como un cimbronazo del desayuno de la Coviar, donde autoridades nacionales no se habrían ido muy conformes con el trato recibido en los discursos. Otros lo adjudican solamente al poder de lobby de los grandes jugadores (sobre todo uno) de quien se dice en la cocina que “viene por todo”.

Como dijimos, las cajas lumínicas se apagaron, pero los fuegos de artificio quedaron prendidos y habrá que seguirlos de cerca.

 


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