A pesar de la crisis, el objetivo es 2030

viernes, 23 de agosto de 2019 · 07:02

Por Marcelo López

Hace una semana comentábamos de las vicisitudes que atraviesan los productores y de los valores de producción que superan ampliamente lo que estos obtienen por su uva o su vino. La estampida devaluatoria seguramente profundizará aún más esa situación en los próximos meses.

La dolarización de tarifas y de una gran cantidad de productos que se utilizan en la elaboración de los caldos complicara aun más la situación. Lo mismo pasa con las bodegas, la devaluación puede volver más competitivos los precios en el exterior, pero la inflación de costos termina rápidamente con la ventaja obtenida.

La situación es también muy preocupante en el consumo del mercado interno. Consultoras privadas que trabajan con entidades del sector marcan caídas de hasta 10 puntos en el consumo en el mes de julio de este año contra julio de 2018. Lo que demuestra la critica situación del sector que no es distinta del resto y que dadas las circunstancias será difícil recuperar en los próximos meses

Los rumores en tiempos electorales y más cuándo un Gobierno necesita recuperar la voluntad de sus votantes están a la orden del día. Se rumorea que en los próximos días (¿horas?) puede llegar algún anuncio de fuerte intervención en los precios del mercado por el Gobierno provincial o nacional. Los rumores recibieron una inyección extra después de que el Ministro de Economía, Martín Kerchner, en un críptico tuit con foto posteara: “Los plazos y el precio pactado a los productores vitivinícolas son malos. Nos reunimos con @MarioAbedok y funcionarios de la Secretaría de Comercio Interior para analizar posible intervención”.

Desde un sector mayoritario de la industria aseguran que el problema no es la intervención o no intervención, sino la economía del país. El mismo martes todos los representantes de la industria vitivinícola marcharon a Buenos Aires para una nueva reunión de la mesa de competitividad vitivinícola. La conclusión fue  “más de lo mismo”, pero también de allí los representantes sectoriales salieron con la sensación de que algún anuncio viene llegando.

Los temas de la mesa sobre los cuales se volvió a hablar largo y tendido, pero sin resoluciones claras, pasaron por el acuerdo con la UE, nuevos mercados internacionales y el menado sobrestock que nadie parece saber de cuánto es. El INV sigue diciendo que está entre 6 y 7 meses, gran parte de la industria dice que son 9 meses de consumo y la presidenta de Bodegas de Argentina en una reciente charla en la Nave Cultural sobre el acuerdo Mercosur – Unión Europea aseguro que eran 12.

Mientras todos estos dimes y diretes muestran la preocupante situación de coyuntura, la vitivinicultura - como siempre hemos dicho - es una industria a largo plazo y de esperanzas, trabajos y pasiones como lo transmitieron los primeros inmigrantes viticultores. Por eso quizás se redobla la apuesta y ya hay muchos actores recorriendo los oasis productivos y realizando estudios cuanti y cualitativos trabajando en la renovación del plan estratégico al 2030, un desafío nada menor en medio de la profunda incertidumbre.