Panorama Vitivinícola: ¿Quién nos salvará?

viernes, 29 de octubre de 2021 · 07:54

Por Marcelo López, especial para MendoVoz

Allá por mediados de los '80, en el albor de la democracia, cuando se consumían (según los datos oficiales del INV) unos 60 litros per cápita, Miguel Cantilo y Punch cantaba que “en esta jungla no nos salva ni Tarzán”.

La realidad es que aquella frase cae más a tono con este tiempo de la vitivinicultura que con aquel. Al problema de las botellas aún irresuelto, la falta de aceptación del consumidor de envases alternativos, el permanente aumento de precios y las idas y venidas institucionales y de comunicación de la industria, diseñan un escenario perfecto para que crezca la preocupación.

Con el operativo del millón de botellas del INV se llegó a unas 150 bodegas pequeñas y elaboradores de vino casero y artesanal, que encontraron un poco de respiro.

Los despachos al mercado interno en septiembre se desplomaron por encima del 16% respecto al año anterior y la caída en los primeros 9 meses del año ya supera los 13 puntos. Los números son muy fuertes para una industria que sigue acumulando caídas tanto en las exportaciones como en el mercado interno. La falta de dinero en el consumidor y el retoque permanente de las listas de precios se transformaron en una verdadera ancla para los vinos de consumo masivo que se cayeron muy por encima de la media.

Así los botellones de hasta un litro y medio cayeron 27,6%, el tetra brik 14,5% y las damajuanas 10,1%, un golpe durísimo para ese segmento de consumo masivo que también perdió cuota de participación en el mercado.

La esperanza sigue siendo mejorar las exportaciones fraccionadas (como viene sucediendo los últimos meses), pero sirve para mejorar el valor promedio del vino exportado, aunque está muy lejos de cubrir en volumen lo perdido por las exportaciones a granel y los despachos al mercado interno, lo que entrando ya en la recta final de la próxima vendimia genera preocupación por el aumento de los stocks, que terminaran incidiendo en el precio a los productores.

Hablando del primer eslabón de la cadena después de muchísimo tiempo de reclamos y trabajo se hicieron realidad -con la aprobación final en Diputados-, dos viejos anhelos: el retiro para los trabajadores de viña a los 57 años y las 12 mensualidades para los contratistas de viñas y frutales.

Otra buena noticia viene por el lado del turismo, las bodegas están muy esperanzadas (al igual que Mendoza) en un importante flujo de turistas extranjeros a partir de noviembre cundo se levanten todas las restricciones de entrada al país.

En ese sentido, la apuesta de la industria es cada vez más fuerte al turismo vitivinícola y gastronómico y también una apuesta de Estado.

Esta semana, se anunció la puesta en marcha del Plan de Marketing Internacional y del Observatorio Económico del Turismo del Vino, luego de un trabajo articulado entre la COVIAR, el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, el Instituto Nacional de Promoción Turística (Improtur) y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El Plan de Marketing Internacional de Turismo del Vino avanza con el objetivo de consolidar y profundizar la promoción del sector como un segmento y modalidad turística que favorece y complementa al desarrollo turístico de destinos, organizaciones y empresas, mediante la revalorización de la identidad asociada al consumo y producción de la bebida nacional.

El desafío es enorme, pero puede ser una gran puerta de salida a muchos de los problemas que hoy complican a la industria, seguir elevando la calidad y consolidar al vino como un sector clave en la provisión de divisas y trabajo para la provincia. Es un mundo donde todo está por hacerse aún, el Tarzán que quizás nos rescate de la jungla.