Advierten que la reforma del INV pone en riesgo la trazabilidad y la transparencia del vino
La federación sostiene que la eliminación de controles en viñedos, cosecha y elaboración podría afectar la calidad, la formalidad laboral y la competitividad internacional del sector.La aprobación de la Resolución 37/2025, que redefine las funciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), generó preocupación en FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines). La entidad asegura que la nueva normativa desarma el sistema de control histórico de la actividad y compromete la trazabilidad del vino argentino.
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El cambio más profundo es que el INV pasará a fiscalizar únicamente el producto final embotellado. Esto implica dejar atrás la supervisión presencial en viñedos, procesos de cosecha, elaboración y fraccionamiento, etapa donde se registran los volúmenes reales de producción.
“Si el INV solo controla el vino embotellado, desaparece la trazabilidad. No sabremos cuánta uva se cosechó, cómo, dónde ni bajo qué condiciones laborales”, señaló Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA.
Cambios claves de la reforma
La Resolución 37/2025 introduce modificaciones que, según FOEVA, alteran la arquitectura de control del sector:
- El INV deja de controlar la cadena productiva completa y solo verifica el vino embotellado.
- La certificación de origen, añada y varietal pasa a ser optativa, lo que dificulta reconstruir la trazabilidad del producto.
- Deja de ser obligatoria la aprobación de etiquetas por parte del organismo.
- El grado alcohólico mínimo anual deja de estar regulado.
- Los relevamientos productivos quedan en manos de Senasa, fragmentando el sistema de control.
- Se digitalizan trámites, una medida considerada positiva, aunque sin controles presenciales complementarios.
Riesgos para la industria
Para la federación, este nuevo esquema podría generar efectos severos en toda la cadena vitivinícola:
- Aumento de la informalidad y la evasión al no existir controles de volumen cosechado.
- Pérdida de trazabilidad, un parámetro exigido por los mercados internacionales.
- Debilitamiento del Convenio de Corresponsabilidad Gremial, basado históricamente en el registro de quintales.
- Reducción de la capacidad de fiscalización laboral en viñedos y bodegas.
- Posible caída en los estándares de calidad y seguridad alimentaria.
La federación recordó que durante la pandemia el propio sector privado logró que el vino fuera considerado alimento, lo que permitió su clasificación como actividad esencial. “Hoy, con esta reforma, se elimina justamente el esquema que protege a un alimento”, advirtieron.
Preocupación por el vino argentino
Más allá del impacto interno, FOEVA alertó que la eliminación de controles puede afectar la competitividad del vino argentino en mercados externos, donde la trazabilidad es un requisito indispensable para la exportación y la certificación de calidad.
Según la entidad, la desregulación propuesta como “modernización” podría terminar debilitando la confianza en un producto que sostiene miles de empleos y forma parte de las principales economías regionales del país.