Bonarda: una variedad histórica que recupera protagonismo en el mercado
El último informe del INV detalla la evolución de esta cepa tradicional en términos de superficie, producción y comercialización interna y externa.El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) publicó un informe completo sobre la variedad Bonarda, la segunda cepa tinta más plantada en Argentina después del Malbec. De origen francés, con presencia en la región de Saboya, esta uva fue introducida en nuestro país a fines del siglo XIX y encontró en Cuyo –especialmente en Mendoza, San Juan y La Rioja– un entorno ideal para su desarrollo.
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La Bonarda es fácilmente reconocible por sus hojas verde opaco, racimos cilíndricos compactos y bayas esferoidales de color negro azulado. Se trata de una variedad de alta productividad, capaz de superar las 20 toneladas por hectárea, aunque sensible a enfermedades como el oidio y la podredumbre gris, lo que exige un manejo agronómico cuidadoso.
Durante décadas fue utilizada principalmente en cortes, aportando color y volumen. Sin embargo, su revalorización enológica en los últimos años motivó una reducción deliberada en los rendimientos para lograr vinos de mayor calidad. Así, comenzaron a elaborarse Bonardas varietales con gran intensidad cromática, taninos suaves y aromas de frutas rojas y negras, que conquistaron a consumidores y enólogos por igual.
Bonarda en el mercado interno
Según el informe, Bonarda es el cuarto varietal tinto más consumido en el país, detrás del Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah. En 2024 se comercializaron 87.285 hectolitros (hl) de Bonarda puro y 41.242 hl en cortes. Aunque el consumo del varietal puro cayó un 30% en la última década, el año pasado creció un 53% en comparación con 2023. En cambio, los cortes con Bonarda registraron una caída del 65,3% desde 2015, con una baja interanual del 46,8%.
Exportaciones: una asignatura pendiente
En el plano internacional, las exportaciones de Bonarda y sus cortes totalizaron 16.744 hl en 2024, generando ingresos por 4,49 millones de dólares. Sin embargo, el precio medio por litro (2,68 U$S) está por debajo del promedio general de todos los varietales (3,55 U$S/litro). El 65,5% del volumen exportado corresponde a Bonarda puro y el 34,5% a cortes.