Marciano Cantero: “Volví a Mendoza de donde finalmente nunca me fui”

El músico nacido en Guaymallén será declarado Ciudadano Ilustre y cerrará el festejo vendimial interpretando sus éxitos.
viernes, 18 de enero de 2019 · 07:30

Guaymallén se prepara para celebrar su Vendimia y coronar a la soberana departamental, cosa que se llevará a cabo mañana, en la Rotonda de Salcedo. El encuentro tendrá un final de lujo: Marciano Cantero se subirá al escenario en el cierre de la fiesta denominada “América”, y tocará las canciones que lo llevaron a ocupar un lugar de privilegio en la escena del rock nacional. Nacido y criado en el distrito de San José, será declarado Ciudadano Ilustre y tendrá su reconocimiento esa misma noche.

Horacio “Marciano” Cantero es uno de los abanderados del rock nacional que irrumpió con la misma fuerza que el proceso democrático iniciado a principios de los `80. Desde entonces, sus obras, tanto dentro de Los Enanitos Verdes como sus trabajos solistas y colaboraciones con otros músicos consagrados, son reconocidas en diferentes partes del mundo.

Aunque su versatilidad musical es un rasgo que lo distingue, ha conseguido sellar con su voz particular éxitos inoxidables, que interpretará el sábado 19, durante su homenaje; además de destacarse como bajista con una clara influencia beatle.

Antes de subirse a ese escenario, mantuvo una larga charla con MendoVoz

-¿Qué significa para vos ser declarado Ciudadano Ilustre de Guaymallén?

-Me siento honrado por esta distinción. Es muy  feliz este reconocimiento de parte de mis coterráneos. Me complace pensar que nuestro trabajo es de su agrado y me llena de orgullo decir en cada concierto de Los Enanitos que somos un grupo de Mendoza (cuento una pequeña semblanza de la provincia) pero para mi es una revisión consciente y simple del bello lugar de donde venimos.

-¿Cómo fue tu vida en ese departamento? ¿Adónde viviste, donde jugabas, te quedan amigos del barrio?

-Mi tía Tomasita vivía en Villa Nueva. Me pasaba a buscar los viernes y me quedaba hasta el domingo; recuerdo el patio largo con el parral al fondo, las hileras de margaritas donde plantaba sus vegetales, el viaje en trole que hacía una combinación y para mi era un periplo fantástico; y mi tía Tomasita que era hermana de mi abuela paterna (en realidad era como mi  abuela). Ella me chipileaba, me preparaba jugo de uva sin semillas!!! Me enseñó que en la ensalada de tomate, el tomate va sin cáscara, algo que hasta el día de hoy aplico y disfruto; el silencio a la hora de la siesta y el tictac del reloj como metrónomo mientras yo me devoraba una colección de revistas Mecánica Popular de los 50 que allí estaban y te enseñaban como se hacía un altoparlante Carlson con todo los planos; o quedar pasmado cuando atrás los rayos de luz del sol que atravesaban el denso parral lograban un efecto casi de varilites algo asombroso. Me encantaba descubrir tantas cosas… Adoraba ir a Villa Nueva y por cierto pasábamos la Navidad y o Año Nuevo con toda la familia en esa casa.

-¿Hay canciones tuyas que tengan al barrio incorporado?

-Muchas de nuestras canciones tienen ese carácter autobiográfico. Tal vez en “Aun sigo cantando” -canción que compuse en el 82´ donde hago una revisión de lo que conocía hasta ese momento- el Atlético Argentino era la cita obligada. Mi papá era dirigente del club en la Liga Mendocina de Fútbol e íbamos a verlos jugar todos los fines de semana… La cantina del club, los sanguches especiales, como olvidarlo. A mi papá le gustaba jugar al fútbol, a mi hermano también y eran buenos pero yo era pésimo, ¡un patadura! Me acuerdo que todos los pibes del barrio jugaban a la pelota en la calle y yo escuchaba discos con mi amigo David Munizaga y los veíamos jugar por la ventana para no perder el efecto estéreo y ahí es donde descubrí mi camino, tal vez mi destino de guitarrero, de cantor, de cuentacuentos.

 -¿Qué es lo que más destacás de tu mendocinidad?

-Te diría que se me hace difícil pensar en que sería la mendocinidad como un concepto abstracto… Personas muy queribles es lo primero que pienso. Pero se me ocurre que también hablamos un español bastante neutro entendible que sin duda colaboró a nuestra expansión. Tenemos vinos maravillosos y esto es real estemos: donde estemos siempre que hay pido vino mendocino y últimamente el Malbec de Mendoza es una tendencia y lo encontrás en muchos lugares del mundo cosa que me enorgullece y no se si muchos lo saben.

-Hace poco que te has mudado de nuevo a la provincia, ¿cómo la ves o cómo la vivís?

-Volví a Mendoza de donde finalmente nunca me fui. Salí a dar unas vueltas por el mundo y me encantó el desierto de Sonora pero regresé una y otra vez. Todos estos años nunca dejé de venir a ver a mis viejos. Ellos ya no están y siempre tuve la fantasía de tener mi lugar en Mendoza cuando termina una gira: volver a la montaña.

-Pasan los años y Los Enanitos Verdes van haciendo giras más grandes y más multitudinarias… ¿por qué?

-Con Los Enanitos Verdes estamos cumpliendo 40 años este 2019. Le dedicamos la vida a la banda y hacer canciones, preciosas canciones que pasaron la prueba del tiempo. Canciones honestas que cuentan nuestra historia que coinciden con las historias de mucha gente y, como leí por ahí, si quieres ser realmente bueno en alguna disciplina le tienes que dedicar 10.000 horas (pienso en Tiger Woods). Creo que ya pasamos ese umbral y lo siento personalmente en la analogía con el vino y el tiempo. Por otro lado  encontrarnos en el camino hace años con el grupo español Hombres G y tener ahora este show hermoso de “Huevos Revueltos” es otra forma de reinventarse y de disfrutar de nuestros repertorios.

-¿Para cuando un nuevo disco de LEV?

-No se si aplica la idea de nuevo disco… Ya no existe tal cosa. Pero seguir escribiendo canciones eso si es un impulso vital y se grabarán en algún formato existente o por inventarse.

 

 

19
1