El rock vive en Córdoba

Acá hay un balance de lo que fue el masivo encuentro de músicos y fanáticos el pasado fin de semana en Cosquín.
jueves, 13 de febrero de 2020 · 12:46

por Laura Romboli especial para MendoVoz

 

Hay psicosis masiva, es menester que sea rock;

Si estás a la deriva, la única salida es rock.

Que sea rock, que sea rock, que sea rock.

 

Si tuviese que elegir una canción para salir cantando como banda sonora del fin de semana del Cosquin Rock 2020, sin dudas “Que sea Rock” de Riff resume lo que vivimos durante esos dos días en el Valle de Santa María de Punilla de Córdoba donde se hace el festival más grande  del rock nacional.

Es justamente allí, y como un chequeo anual, donde logramos saber el diagnóstico de nuestro rock. Y podemos decir que goza de buena salud, claro que con sus transformaciones, sus recuerdos, sus homenajes, los achaques propios de la edad, las mañas de siempre pero consolidado  cada vez más y con mucho espacio para los hijos que vienen llegando con aires nuevos.

Ni la lluvia -que solo se atrevió a amenazar- pudo romper los momentos que elegimos disfrutar las cerca de 80.000 personas que asistieron el fin de semana. Mucho para festejar, en este cumpleaños donde vimos  cómo los 20 años del Cosquín Rock se desparramaron a lo largo y ancho de un “sinfín” que parece ser el aeródromo de Santa María de Punilla, donde decorados con siete escenarios y 10 bandas en cada uno de ellos, fue menester, como dice la canción,  que sea rock.

Una congregación formada con músicos arriba del escenario y un público que, como peregrinos, va caminando al encuentro de su banda favorita. Esa inmensidad no termina ahí, el paisaje se extiende y es  afuera, en los alrededores de la ciudad, donde la calle se viste de fiesta. Imaginen a toda la gente acampando y respetando la vigilia sin entrar al festival pero siendo parte de esa historia, acompañando con sus guitarras, comiendo un chori, tomando sangría, con calcomanías y muchas remeras sin vender.  

Y esta celebración de las dos décadas tuvo de todo: el regreso, después de 15 años, de Divididos; el debut tardío de Los Caballeros de la Quema; la presencia de Ciro y Los Persas; los invitados de siempre como Las Pelotas y La Vela Puerca; Skay y una especie de homenaje casi forzado a Charly García con músicos que versionaron sus temas, algunos para el recuerdo y otros para el olvido.

También vimos a Babasonicos, Dos minutos, Él Mato a un policía motorizado y cuando la noche comenzó a enfriar el barro en “aquel”  escenario Riff nos trajo todo el rock fusionando en el aire la nostalgia de los presentes.

Momentos de los buenos hubo y muchos como cuando Molotov hacia su presentación en un carpa durante las dos noches. O  descubrir a Mon Laferte con su música sonando por estos lados.

La Casita del Blues alojó la voz enorme Déborah Dixon y pudimos escuchar a Celeste Carballo entre tantos que completaban la grilla.

La fiesta también tuvo invitados especiales como bandas de música indie que junto al trap demostraron que con el rock pueden convivir.

CR2020 cumplió con lo que se propuso, aunque en cada final nacen nuevos desafíos, lo próximo será  en octubre donde se realizará un Cosquin Buenos Aires.  Igual, ya todos sabemos que cada vez que febrero comienza a andar es en Córdoba, el lugar donde el rock vive un poco más.