Luján de Cuyo: avanza la obra aluvional más importante de las últimas dos décadas

Con un avance del 50%, la ampliación del colector Blanco Encalada busca proteger al piedemonte ante lluvias intensas y crecidas repentinas.
lunes, 14 de julio de 2025 · 15:40

Mendoza ejecuta la obra de defensa aluvional más ambiciosa de los últimos 20 años: la ampliación del colector Blanco Encalada, en Luján de Cuyo. Con una inversión cercana a los $4.000 millones y un avance del 50?%, esta intervención busca desviar grandes caudales hídricos hacia el río Mendoza, protegiendo zonas urbanas del piedemonte ante lluvias intensas y eventos extremos.

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El proyecto se desarrolla en el cauce Sosa, un curso natural de escurrimiento que históricamente ha provocado aluviones en áreas como Blanco Encalada, Las Compuertas y Chacras de Coria. La obra es ejecutada por el Ministerio de Energía y Ambiente, junto con la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial.

La obra busca desviar grandes caudales hacia el río Mendoza.

“Se trata de la obra hidráulica más importante de las últimas dos décadas. Esta intervención permitirá desviar 50 metros cúbicos por segundo, sumándose al sistema de defensa aluvional del piedemonte”, explicó Pablo Rodríguez, director de Hidráulica.

El plan contempla la construcción de un muro pantalla de hormigón de 1.000 metros lineales que canalizará los caudales hacia el río, evitando su ingreso descontrolado a zonas pobladas. Se espera que la obra esté finalizada en diciembre, antes del inicio de la temporada de tormentas.

Se invertirán casi $4.000 millones en esta intervención clave.

La zona intervenida se caracteriza por una gran escorrentía superficial y una pendiente pronunciada, lo que incrementa el riesgo de crecidas. Por eso, el nuevo colector complementará estructuras históricas como los diques Maure, Frías y Papagayos, hoy afectadas por el desgaste y la acumulación de sedimentos.

Además de modernizar la infraestructura, esta obra representa una respuesta directa al avance de la urbanización sobre zonas de riesgo. Al mejorar la canalización de los caudales, se reducen las posibilidades de inundaciones, daños materiales y riesgo para la población.

Estiman que estará terminada antes de la temporada estival.

“El impacto del cambio climático y la expansión urbana nos exige una red de defensa más sólida. Esta obra es un paso clave hacia un sistema resiliente y preparado para los desafíos que vienen”, concluyó Rodríguez.