Dolor cervical: el ejercicio ancestral que alivia la tensión sin masajes ni calor
Una práctica simple y milenaria vuelve a ganar protagonismo entre las recomendaciones para reducir molestias en cuello y nuca.El dolor cervical se convirtió en uno de los malestares más comunes entre jóvenes y adultos, impulsado por la tensión diaria, el uso prolongado del celular y las horas frente a la computadora. La rigidez, las punzadas y la limitación del movimiento se volvieron parte del día a día, y si bien los masajes y las aplicaciones de calor brindan alivio momentáneo, no siempre ofrecen una solución sostenida.
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Entre los métodos más recomendados para calmar estas molestias aparece un recurso simple y ancestral: la elongación axial del cuello, un ejercicio que, según especialistas, ayuda a descomprimir las vértebras cervicales y relajar los músculos sin necesidad de equipamiento ni fuerza física. El movimiento, que se practica sentado o de pie, consiste en llevar suavemente el mentón hacia adentro y “alargar” la nuca durante 20 a 30 segundos. Su efecto es inmediato y acumulativo.
Otro ejercicio complementario es el estiramiento lateral controlado, que implica inclinar la cabeza hacia un lado sin forzar, manteniendo el hombro contrario relajado. Esta maniobra, sostenida durante unos 20 segundos, libera la tensión en los músculos laterales del cuello, especialmente afectados por la postura de “cabeza hacia adelante” típica del uso del celular.
La postura diaria también juega un rol clave. Mantener la cabeza alineada con la columna, evitar inclinarla durante largos periodos y realizar pausas activas cada una o dos horas son hábitos que reducen significativamente la probabilidad de que el dolor regrese. Elevar la pantalla a la altura de los ojos, apoyar bien la espalda y evitar encorvar los hombros son ajustes simples que previenen la sobrecarga cervical.
Los especialistas remarcan que estas prácticas pueden potenciarse con caminatas o ejercicios suaves que activen la circulación. Caminar a paso constante, mover los brazos y respirar de forma consciente ayuda a disminuir la tensión acumulada, en especial al final de jornadas largas.