Ola polar: seis claves para proteger la piel del frío extremo

El descenso brusco de la temperatura puede dañar la piel si no se toman precauciones simples pero efectivas.
lunes, 30 de junio de 2025 · 18:02

Con la llegada de la ola polar, la piel se convierte en una de las principales víctimas del frío. Zonas como el rostro, las manos y los labios están más expuestas a las bajas temperaturas y tienden a resecarse, enrojecerse o agrietarse. Especialistas advierten que es fundamental adoptar una rutina de cuidado para evitar complicaciones y proteger la barrera natural de defensa del cuerpo.

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“La combinación de vasoconstricción, que reduce el flujo de oxígeno y nutrientes, y la calefacción, que seca el ambiente, impacta directamente en la piel”, explica la dermatóloga Andrea Pascual, del Centro Médico de la Comunidad Mendoza (M.P. 6.866).

Durante esta época, es clave hidratarse por dentro y por fuera, usar productos de limpieza suaves, mantener el uso diario de protector solar y evitar el contacto directo con fuentes de calor como estufas o duchas muy calientes. También se recomienda proteger especialmente los labios con bálsamos hidratantes y usar humidificadores para contrarrestar el aire seco en interiores.

Si aparecen grietas, picazón o enrojecimiento persistente, se sugiere consultar con un dermatólogo para prevenir el agravamiento de afecciones como dermatitis o rosácea. La constancia en los cuidados de invierno es tan importante como el uso de protector solar en verano.

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Para prevenirlas, es recomendable incorporar los siguientes hábitos a la rutina diaria:

  • Hidratación por dentro y por fuera: tomar suficiente agua durante el día y aplicar cremas hidratantes por la mañana y por la noche, e, incluso, más seguido si la piel lo necesita.
  • Limpieza suave: usar productos hipoalergénicos y evitar jabones que puedan alterar la barrera cutánea natural.
  • Protección solar todo el año: aunque no haya sol, los rayos UV siguen presentes y pueden dañar la piel. Es importante usar protector incluso en invierno.
  • Labios protegidos: al ser una de las zonas más sensibles, es fundamental hidratarlos varias veces al día con bálsamos específicos.
  • Cuidado con el calor directo: evitar el contacto inmediato con estufas, radiadores o duchas muy calientes, ya que los contrastes térmicos pueden dañar la piel.
  • Humedad en casa: utilizar humidificadores ayuda a mantener el ambiente equilibrado y a prevenir la sequedad provocada por la calefacción.

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